EL GRAN FRAUDE DE LA CIENCIA MATERIALISTA

Publicado: 31 enero, 2014 en Sin categoría

untitled¿QUIENES ERAN LOS DESCUBRIDORES CIENTÍFICOS, Y QUIENES ESTABAN DETRÁS?

Helena Blabatsky en su libro Isis sin Velo (Tomo 1), nos desbela la relación que ha tenido el desarrollo de la ciencia de la mano de la Magia y el misterio. Pero no solo Helena Blabatsky pensaba así ya que muchos cabalístas como fué Z’ ev ben Shimon Halevi Toledano que estudió la Kabbalah durante muchos años.  En este textos y con una análisis de investigación riguroso efectuado en los datos que señala Blabatsky y Z’ ev ben Shimon Halevi, saldrá las evidencias de que efectivamente las ciencias realmente están controladas, así como también el conocimiento dentro de las sociedades secretas, como los Rosacruces, o la masoneria tradicional.

ABU MUSA YABIR ALSUFI (GÉBER) 723-815 (Irak). Géber fué un Alquimista y filósofo (Alquimia procede del árabe, al- y la palabra griega Khumeria significa echar juntos, verter juntos. Un decreto de Diocleancio (Emperador Romano del año 284), ordenaba quemar los antiguos escritos de los egipcios, que trataba sobre el arte de fabricar oro y plata. La palabra Kimiya significa en árabe moderdon Química. Géber fué el que cambió el significado de la Alquimia. Se le considera el padre de la Química en la actualidad. Por ser el que propuso el detallado sobre la composición de la materia. Descubrió el ácido clorhídrico, ácido sulfúrico y el ácido nítrico.

Enrique Cornelio Agripa S. XVI (Colonia): Fué Médico en Turin, escritor, filósofo, alquimista, cabalista y Nigromante Alemán. Estubo al servicio del Emperador Maximiliano I y de Carlos I en España. La historia de la ciencia moderna atribuye un papel muy importante a las doctrinas en el resurgimiento de la revolución científica. Los dominicanos y el Papa clemente lo persiguió por hechicero y hereje. Murió perseguido y en la miseria.
Enrique Kunrath 1502-1598: Se gloriaba de poseer el secreto de la piedra filosofal. Sus escritos son oscuros pero curiosos desde el punto de vista de la historia de la Química. Los más notables son los libros: Amphiteatrum sapientiae Aeternae, Del caos Católico o universalmente natural de la Alquimia, Explicación filosófica del fuego ardiente y del fuego llameante de los primeros sabios. De Kunrath, término usado en las ciencias ocultas, en el movimiento Rosacruz. Famoso Kabbalista, Alquimista y médico. Nació en el año 1502, y fué iniciado en la Teosofía Rosacruz en 1544.
No hay que olvidar que la Química moderna debe sus mejores descubrimientos fundamentales a la Alquimia.
Isaac Newton 1642-1727: Llamado el último de los magos. Tenía conocimientos masones como la Cábala, Alquimia, esoterismo. Newton pertenecían a un círculo de personajes masones que incluía a Sir Christopher Wren, Robert Boyle y Elías Ashmole, quienes se sentían fascinados por las enseñanzas Esotéricas. Como ya he explicado al hablar anteriormente de Isaac Newteon aparte de su conocimiento por estas ciencias estaba muy interesado por el Templo de Salomón y su contrucción, ya que los masones son los constructores del Templo, o al menos los que lo construyeron, en el rito 4º grado trata sobre eso.
Rogerio Bacon (1220-1292 Ilchester): Escribió “De los espejos”, “De la multiplicación de las especies y una metafísica”, en 1257 se le prohibió enseñar y volvió a París. A Instancias del Papa (Clemente IV) emprendió escribió Opus maius (1267-1268) obra que entregó al papa. Propuso la ciencia experimental y adoptó una doctrina de los universales de tipo conceptualista. Sin embargo todo eso lo basaba en una cosmovisión creyente, según la cuál la ciencia se apoya en la Teología (Don divino) y la filosofía la servidora de la ciencia. Propuso los métodos científicos sin embargo era un creyénte acérrimo.
Pitágoras

RELACIÓN DEL TEOREMA DE PITÁGORAS CON LA MASONERÍA.

        En su trabajo revelador, Ghyka, que hemos señalado como base de esta Plancha,        orienta su esfuerzo investigativo en torno a los Ritmos y Ritos, que determinan lo        profundo del pitagorismo, y que se hace presente en la civilización occidental, hasta,        prácticamente, nuestros días, especialmente en la Masonería.         Su obra no ha pasado desapercibida para los masones de distintas latitudes, que han        descubierto que, más allá de lo cotidiano de sus quehaceres, el sentido profundo de        sus rituales y símbolos, se encuentra dentro de un vigoroso legado de sabiduría, que, a        veces, se pierde en la monotonía de su estudio superficial. Sin embargo, la búsqueda        sistemática en la historia vestida de mitos del pitagorismo, permite, sin duda, establecer        los vínculos insoslayables entre el esoterismo pitagórico y el contenido simbólico y        ritual que caracteriza a la Francmasonería.         Sin pretender establecer una segura concatenación entre ambas escuelas esotéricas,        resulta inevitable reconocer que, parte importante de la forma y el fondo de la herencia        de la Hermandad de Crotona y Metaponto, se recrea en la Masonería, desde sus        orígenes. Ese hilo conductor, por cierto, ha tratado de ser superlativizado por el        entusiasmo de algunos, mientras otros, por escepticismo o superficialidad, han        preferido soslayarlo.         La verdad, sin embargo, es que el pitagorismo ha permeado a sus símiles, que los        tiempos han dado con posterioridad: esenios, khabalistas, collegias romanos,        comachinos, constructores medioevales, alquimistas, etc., dando una continuidad que        se proyecta, en definitiva, hacia lo más profundo de la Masonería, según respetables        testimonios históricos. Algo que se perdió por efecto de dos fenómenos que han sido        gravitantes en la pérdida de la profundidad esotérica de la llamada Masonería        Especulativa: el espíritu de club inglés y el espíritu de barricada francés.         Reconociendo el valor de ambas influencias – inglesa y francesa – , importantes para el        arraigamiento de la Masonería en la sociedad moderna, se hace, sin embargo, más        que necesario, reconocer que han influido en lo referido a una mayor contemporización,        pero, perjudicando la mirada más lejana y profunda de lo que constituye el fondo        subyacente de las herencias que expresan nuestros ritos y símbolos.         Se hace necesario, pues, buscar con mayor dedicación lo profundo de la Masonería, en        los antecedentes que, aparentemente, la preceden, si no la gestan, que se pierden en        los tiempos pretéritos, a fin de dar un gran paso que abra las puertas de nuestra        búsqueda de la verdad y de la perfectibilidad, objetivo sustancial de la Masonería.         En ese contexto, resulta interesante comprobar la forma en que se expresa el Teorema        de Pitágoras, en nuestros símbolos, haciendo vívida la herencia del pitagorismo en los        ritos y contenidos masónicos.         Sin duda, la presencia más tangible del Teorema de Pitágoras, en el simbolismo        masónico e encuentra en la Joya del Ex Venerable Maestro. Ésta se haya constituida        por una escuadra, de la cual cuelga un cuadrado, dentro del cual se graba un triángulo        rectángulo, en cuyos catetos e hipotenusa se encuentran desplegados sus respectivos        cuadrados. Esta joya representa esencialmente la Justicia.         Sin embargo, la idea de Justicia va más allá de lo que constitucional o        reglamentariamente le corresponda como tarea a cada Oficial de una Logia. La idea de        la joya del Ex Venerable Maestro es poner en evidencia que las querellas y las        diferencias entre los hombres, solo pueden ser resueltas con Justicia.         Sabemos que la Escuadra representa la rectitud, constituyendo una de las seis joyas o        alhajas de una Logia Justa y Perfecta, y una de las tres joyas movibles, expresada en        la joya del Maestro que preside la Logia, que cuelga del collarín desde la punta de su        ángulo. El Cuadrado que cuelga de la Escuadra del Ex Venerable Maestro, se relaciona        con la materialidad y con lo intrínsecamente humano. El cuadrado corresponde a una        creación específica del hombre y es aquella figura plana con cuatro lados rectos, cuyos        cuatro ángulos interiores son ángulos rectos de igual longitud, que, en geometría, es        llamado paralelogramo de lados iguales o polígono de cuatro lados iguales.

joya de pasmaster

El inserto de la graficación del Teorema de Pitágoras, dentro del cuadrado, está        indicando claramente el simbolismo de la Justicia, porque ésta debe ejercerse en los        ámbitos necesariamente humanos. La justicia es una tarea y una responsabilidad de        los humanos para con los humanos.         Para los pitagóricos, el ángulo recto era llamado el ángulo de la equidad, implicando        con ello, que representaba el sentido de lo equitativo, dando a cada cual según sus        merecimientos y condiciones, no favoreciendo a uno en desmedro del otro,        propendiendo a guiar los actos por la templanza del deber juiciosamente asumido, por        la justicia natural antes que la legal o escrita.         Siendo el triángulo rectángulo el resultado de un ángulo recto cuyos trazados pueden        ser iguales o de distinta longitud, se está representando en ello que, las tesis y antítesis        de los hombres, son aspectos en discordia, en constante contradicción, y las áreas de        los cuadrados de los catetos, señalan las dimensiones de sus intereses en disputa.         Cortando el trazado de los catetos, se impone la hipotenusa, representando la función        de la justicia bien ejercida, en cuyo cuadrado, suma de los cuadrados de los catetos, se        da cabida a los intereses, derechos y reclamaciones de las dos partes en disputa. El        cuadrado de la hipotenusa da, pues, justa y proporcional cabida, a las partes en        contradicción, de un modo integrativo.         El segundo símbolo que recoge la presencia del Teorema de Pitágoras, es el mandil        con el que nos decoramos para efectuar nuestros trabajos en logia. Por alguna causa        inexplicable, tal vez, un mal entendido esteticismo, los mandiles pierden la        componencia cuadrada en su parte inferior, dejándolo realmente como un rectángulo.

mandil

En rigor, el mandil está formado por un triángulo rectángulo de catetos iguales, y por un        cuadrado. El triángulo representa el espíritu, mientras el cuadrado representa la        materia. En la Francmasonería el término Triángulo es, por antonomasia, el área de los        tres puntos de la Perfección Masónica, que está simbolizado en todas nuestras        reuniones por las Tres Luces del Taller.         Así, cuando el Aprendiz trabaja con la faldeta triangular levantada, para protegerlo de        los materiales innobles, diremos que aún el espíritu no ha penetrado la materialidad, lo        que recién viene a ocurrir cuando el iniciado pasa al grado de Compañero, y baja la        faldeta superior, siendo la Maestría, cuando viene a manifestarse la plena penetración         y el acceso a un nivel de perfectibilidad. La parte inferior, viene también a representar        el cuadrado de la hipotenusa, que puede considerarse como la condición material del        Templo del Universo que, al mismo tiempo, es el de la Logia y del Iniciado        Francmasón. El cuadrado está formado por cuatro triángulos rectángulos, relacionados        con los elementos, donde cada uno de sus lados representa las purificaciones de la        Iniciación, a saber: la Tierra, el Fuego, el Agua, y el Aire.

mandil1

Sin embargo, también cabe considerar, en el caso del mandil, otra lectura simbólica,      que tiene que ver con la suma de los tres lados del triángulo y los cuatro lados del      cuadrado, que suman siete (3+4=7). En la lectura pitagórica, el siete era símbolo del      hombre y del universo, el ser humano como microcosmos, el hombre completo, que ha      trascendido los principios inferiores – el cuaternario de la materia -, alcanzando la      trinidad superior o divina.       En el mismo contexto, de relación masónica con el Teorema de Pitágoras, Richter,      masón de la Gran Logia de Israel, se refiere a la perfecta ejecución de la Marcha ritual      y el ceremonial del saludo a las tres grandes Luces de la Logia, condición sin la cual no      es posible incorporarse a los trabajos de un Templo Masónico. Al terminar la marcha, el      iniciado queda frente a frente con el sitial del Venerable Maestro, que muestra una      Escuadra de brazos iguales. No obstante, la joya que porta en sus paramentos es una      Escuadra de una relación de 3 a 4, como es la posición de los pies en la Marcha del      Aprendiz y los catetos del Triángulo del Teorema de Pitágoras.       En ese momento, agrega Richter, el iniciado saluda al Venerable Maestro completando,      con dicho acto, la cuerda de la hipotenusa que enlaza las dos puntas de los pies. Por      su parte el Venerable Maestro contesta el saludo desde su sitial, describiendo una      segunda hipotenusa desde su propia escuadra. Construye de esta forma una antinomia      con el triángulo realizado por los movimientos del Iniciado, dando como resultado el      que dos hipotenusas toman posición paralela, en Oriente y Occidente, formando los      lados del cubo.       Al saludar a los Vigilantes, el Iniciado completa las aristas del lado del Norte, que une      las dos hipotenusas. Por su parte, el Segundo Vigilante, al contestar el saludo describe    dos líneas de unión del lado Sur de las hipotenusas, cerrando de este modo, los cuadrados inferior y superior, pues al señalar su joya completa las aristas verticales y    deja formado el Cubo Perfecto. De esta manera, concluye Richter, en forma casi    imperceptible, se construyen los cuadrados y el cubo, con los simples movimientos    rituales que se ejecutan en el espacio logial.

      CONCLUSIÓN.

      No es posible concluir este trabajo de investigación masónica, sin preguntarse cual es      la relación que tiene el pitagorismo con la masonería o viceversa. En la última parte      comprobamos la relación existente entre el teorema de Pitágoras y la simbología      masónica. Pero, queda la interrogante respecto de la escuela pitagórica, aquella      fraternidad que sobrevivió por casi siglo y medio a su creador.

La tesis de Ghyka, desarrollada en su libro, establece la hilación entre la geometría      esotérica de Pitágoras, a través de la arquitectura y la magia, hacia las corporaciones      constructoras de la Antigüedad y Edad Media, poniendo en evidencia los aspectos que      se expresan en la Deusche Bauhütte, en la Masonería operativa inglesa y en las      cofradías francesas del compagnonage; así como las constataciones que se dan entre      el alquimismo, los kabalistas y los rosacruces, y de todas ellas hacia la Masonería.       Por ejemplo, en el caso de la Bauhütte, recuerda los signos lapidarios, usados como      firmas, por los constructores góticos, donde se construye dentro de un círculo, a partir      del punto simétrico, un cuadrado dividido por círculos, cuadrados y triángulos, en medio      de los cuales se advertía el emblema geométrico del tallador, que se recuerda en un      proverbio de aquellos geómetras constructores: “Hay un punto, que en el circulo se      coloca, y que se halla en el cuadrado y en el triángulo. Si lo encontráis, os salvaréis, y      saldréis de cuitas, angustias y peligros”. Sin duda, es la misma idea que se expresa en,      lo que Vitruvio recuerda, como la proyección simétrica y proporcional de la      construcción, que utilizaban los constructores de templos en la Antigüedad.       En su hilación, Ghyka pone de manifiesto las claras implicancias geométrico-esotéricas      del Poema Regius (siglo XIV d.C.), que comienza con su notable frase “Hic incippiunt      constitutions artis geometrie secundum Euclyde”, del Manuscrito Cooke (siglo XV      d.C.), del Manuscrito Tew (siglo XVII d.C.) y del Manuscrito William Watson (se      presume del siglo XV d.C.), que indican la claramente el reconocimiento a la relación      con la geometría profunda, concebida por el pitagorismo. Incluso el “Cooke” construye      una hermosa leyenda en la cual Pitágoras y Hermes encuentran dos columnas, luego      del diluvio, en que se encontraban inscritos los principios de las artes constructoras.       Asevera Ghyka que, “la gruta de Metaponto, la caverna simbólica de Platón, la sala      subterránea de Maat, tal vez forman también la gran cripta del santuario inmemorial de      los montes de malaquita, que reaparecen en la logia misma donde se reúnen los      hermanos, y es, en fin, el eterno pentagrama pitagórico mediterráneo, el que,      convertido en la estrella flamígera ya presente en las actas de las últimas logias      operativas inglesas del siglo XVII, toma el puesto de honor en la mayor parte de los      documentos francmasónicos propiamente dichos del siglo XVIII y fulgura, sobre el trono      del maestre de la logia o del altar, teniendo siempre en su centro la enigmática G”. Pocos saben también que Pitágoras aprendió gracias a los sacerdotes del antiguo Egipto según señalan muchas fuentes masónicas, pero también se sabe por Blabatsky.

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